lunes, 28 de febrero de 2011

“Mi corazón está dispuesto, oh Dios…”

Cuando alabamos, adoramos, oramos; le decimos al Señor que estamos dispuestos para Él. ¿qué implica esto?

La disposición es más que un solo decir “cuenta conmigo”. El disponer es una acción de entrega y compromiso que hace revisar qué nos mueve en nuestra vida. Y el estar dispuesto no es una acción fácil.
Revisemos la definición de la palabra para entender un poco mejor qué significa estar dispuesto.

Disponer : Colocar, poner las cosas en orden o en la situación necesaria para lograr un fin.

Para disponer de algo primero debemos tenerlo. No puedo lograr algo si no tengo los recursos para hacerlo. En nuestro caso, Dios nos ha bendecido con capacidades, dones. Todos tenemos recursos, de hecho con ellos trabajamos, estudiamos, nos movemos, vivimos. Es interesante ver con qué facilidad podemos enumerar los recursos con los que nos movemos día a día; pero si hacemos una lista paralela de nuestros recursos dispuestos para la obra de Dios, puede que esta sea un poco mas corta… ¿Cuáles son las capacidades que Dios nos regaló? ¿las conozco, las he explorado? ¿las uso para la obra?

Para disponer tenemos que ordenar las cosas.
Simplemente no puedo realizar una empresa si primero no he ordenado la situación para llevarla a cabo: si quiero realizar un viaje debo ordenar la lista de las tareas y así disponer las cosas: el tiempo con el que cuento, el dinero que necesito, el vehículo, etc. Y sin duda algunas cosas son más importantes que otras.

Pero no resulta fácil ORDENARNOS. Ordenar, significa establecer una jerarquía, dar un lugar a cada cosa. Y allí es donde a veces fallamos. El lugar donde ponemos nuestro corazón, donde dejamos nuestra vida; las prioridades, las urgencias que llenan nuestro tiempo día tras día, hacen alejar nuestro corazón de la disposición al Señor. ¿Cuáles son las prioridades que dominan nuestro corazón? ¿creamos la situación necesaria para los fines de Dios? ¿debemos reorganizar los lugares de nuestro corazón donde están puestos nuestros intereses?

¿Acaso tenemos un corazón dispuesto?
Un corazón dispuesto ha co locado a Dios en su lugar y ha ordenado todo según la voluntad del Padre.
Un corazón dispuesto ha entendido cuáles son los recursos con los que el Creador lo ha dotado y los reconoce como instrumentos exclusivos de su autor.
Un corazón dispuesto ha comprendido que lo principal es el propósito para el cual hemos sido creados.

El corazón es el motor de nuestra vida y un corazón dispuesto bombea en la dirección que el Señor guía, porque ha ordenado todo según su voluntad.
Revisemos nuestro corazón, ordenemos nuestras prioridades para que Dios disponga de nosotros.

Equipo de colaboradores del Portal de la Iglesia Latina
www.iglesialatina.org

El arco iris


Dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros… por siglos perpetuos: Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra.
Génesis 9:12-13

Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
1 Corintios 10:13


A veces, tras una tormenta, siempre maravillados, vemos aparecer el arco iris, luminoso, multicolor. Este se produce cuando los rayos del sol atraviesan la lluvia. La luz del sol nos parece blanca, pero en realidad está compuesta por luces de diferentes colores. Cuando un rayo de sol atraviesa una gota de agua, cada color se desvía ligeramente de su trayectoria. Por ello miles de gotas de agua que flotan en el aire después de la lluvia separan la luz del sol en luces de colores que van desde el rojo, ubicado siempre al exterior, al anaranjado, al amarillo, al verde, al azul, al índigo y al violeta.

El arco iris indica el fin de una tormenta. Para nosotros, creyentes, también es la señal de la fidelidad de Dios hacia todos los hombres a través de los siglos. Sí, Dios dio el arco iris como señal de que no enviaría nunca más un diluvio a la tierra.

Amigos creyentes, no olvidemos el mensaje del arco iris durante las tormentas de nuestra vida. Cuando llueve fuerte y el viento sopla, necesitamos ánimo y fe para recordar que la tormenta terminará y que el arco iris volverá a brillar. Confiemos en la fidelidad del que se comprometió a ser nuestro Dios.
Fuente:LaBuenaSemilla.net

viernes, 25 de febrero de 2011

El nombre de Jesús


Un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Isaías 9:6

He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.
Isaías 7:14

María “dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21).

“En el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano… En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:10-12).

“Ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:11). Estas cosas “se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:31).


“Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11).

Nombre del Amor insondable,
Del Cordero, el Dios redentor,
Del Cristo, el Fuerte, el Admirable,
Salvador del mundo.

Fuente:LaBuenaSemilla.net

sábado, 12 de febrero de 2011

Refrigerio para el alma

Su Palabra es el refrigerio que necesita nuestra alma día a día para seguir adelante. Algunos bellos versículos que animarán nuestro corazón en el día de hoy.

Dios es Consuelo.
“Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, cuando la lluvia llena los estanques.” Salmos 84:5-6

“El oro tiene que ser metido en el fuego purificador, antes de que pueda ser moldeado o martillado en un ornamento de belleza para el Rey”

Dios es Descanso.
Podemos poner en El todo nuestro ser y descansar en que El tiene el control. Mateo 11:28
“echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” 1°Pe. 5:7

Dios es Paz .
Filipenses 4:6-7
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

La ansiedad... nos quita el descanso y hace bajar nuestra mirada del Señor. Y Dios, en su amor para con nosotros, nos da en Filipenses 4:6-7 la forma correcta para vencer.
La oración produce el mismo efecto, nos acerca tanto a nuestro Dios que podemos volar junto a Él, sobre aquellas cosas que nos producen ansiedad.

Dios es Bueno.
Nahum 1:7, Juan 10:11 Tito 3:4
“Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones” Salmos 100:5

El es el buen Pastor, es bueno…SIEMPRE!!!!

Dios es Protección.
“Porque has sido mi socorro, y así en la sombra de las alas me regocijaré. Está mi alma apegada a ti; Tu diestra me ha sostenido” Salmos 63:7-8
“ Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste tu mano” Salmos 139: 5
Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí.
Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes. Salmos 40:17

Dios es Refugio.
Salmos 91: 1-4 “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente, diré yo a Jehová: Esperanza mía y castillo mío; mi Dios, en quién confiaré”. “Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad”.

No hay nada mejor que estar bajo sus alas y sentirme allí segura. Él está allí, Él está aquí, a mi lado, a tu lado. No tienes nada que temer…¡¡ está cubriéndote con Sus alas… hasta que pasen los quebrantos!!. Salmos 57:1

¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.
He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.

Portal de la Iglesia Latina
www.iglesialatina.org

viernes, 28 de enero de 2011

¿En qué apoyarse?


(Jesús dijo:) Cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.
Mateo 7:26-27

No es necesario ser arquitecto para darse cuenta del peligro que acecha al hombre “insensato” en esta parábola de Jesús. Quizás empleó mucha energía en construir esa casa, convencido de que un fervoroso trabajo sería la mejor garantía.

Pero, ¿en qué consiste la prudencia de la que Jesús nos habla? Él nos invita a estar atentos a Su enseñanza. No sólo debemos escucharla, sino también creerla y ponerla en práctica. Esto es básico para conocer nuestra situación ante Dios, su justa ira hacia seres corrompidos y rebeldes, pero también su inmenso amor que quiere salvarnos y cambiar nuestra vida. Recibir su mensaje es la única manera de tener una relación personal con Dios. Ése es el buen fundamento, pero nuestra vida cotidiana, nuestra esperanza, ¿dependen de esta relación con él?

Cada uno debe preguntarse y responder sinceramente: ¿Sobre qué fundamento construiré mi vida? ¿Podrá soportar las tormentas? Y si los cimientos son sólidos, ¿edificaré con material malo? ¿Estoy realmente atento a la Palabra de Dios? ¿Soy un asiduo lector de la misma y la obedezco para ponerla en práctica?

¡Instalémonos en la roca, pues se trata de una decisión capital! Escuchemos estas sabias palabras provenientes del Evangelio, y dejémonos instruir por ellas cada día.

Fuente:LaBuenaSemilla.net

miércoles, 26 de enero de 2011

El lenguaje de la naturaleza



Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Salmo 19:1

Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que (los hombres) no tienen excusa.
Romanos 1:20

Hoy en día cada vez hay más voces que claman para salvar la naturaleza. ¡Cuánto la hemos estropeado en estas últimas décadas! Pero, ¿cuánta gente es sensible al lenguaje de la naturaleza? Es un lenguaje sin palabras que va dirigido a todos los hombres y a todas las culturas.

¿Quién de entre nosotros no ha quedado impresionado por una puesta de sol, un árbol en flor o el bramido de las olas? ¡Cuántas invitaciones a buscar al autor de toda esa belleza, de todo ese poder!

Y sin hablar de la hermosura de la naturaleza, el simple hecho de que la creación exista, ¿No es ya un motivo para maravillarse? Si los científicos pueden hacer cálculos de una precisión increíble, eso demuestra que el mundo no está dirigido por el azar, sino que en él reina un orden interno. El hecho de que el mundo pueda ser descifrado, ¿No es la prueba de la existencia de una inteligencia suprema?

Mucha gente no pasa de ahí y no trata de averiguar quién es el autor del Universo. La Biblia nos dice que es Dios, no una fuerza, sino una Persona a quien podemos conocer. De hecho, el Creador vino a visitar a su criatura. El Hijo de Dios se acercó a nosotros y se humilló a sí mismo tomando nuestra condición humana. Y más aún: dio su vida por nosotros.

Fuente: LaBuenaSemilla.net

lunes, 17 de enero de 2011

El Amor del Señor


Como (Jesús) había amado a los suyos que estaban en el mundo,
los amó hasta el fin.
Juan 13:1.


El amor del Señor Jesús por los suyos está presentado de diferentes maneras en la Biblia:

a) El amor por cada creyente individualmente: “El Hijo de Dios… me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).

b) El amor por el conjunto de todos los creyentes: “Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros” (Efesios 5:2).

c) El amor por nosotros como unidad, es decir, como Iglesia: “Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5:25).

¡Cuánto nos amó, al punto de dar su vida por nosotros! Esto significa que tuvo que dejar la gloria del cielo y humillarse profundamente.

El Creador de todo vino como hombre a esta tierra. Sin embargo, no había lugar para él, de manera que tuvo que nacer fuera del mesón y ser acostado en un pesebre.

Vivió con sus padres humanos en la despreciada ciudad de Nazaret, en donde ejerció el oficio de carpintero, llevando una vida muy humilde.

Más o menos a la edad de treinta y tres años se dirigió hacia la cruz para morir por nosotros. Mientras estaba colgado allí, soportando terribles dolores, tuvo que cargar con nuestro estado pecaminoso. Jesús fue hecho pecado y por esa razón fue juzgado por Dios, quien aborrece el pecado. Él recibió el castigo por cada uno de nuestros pecados y murió por nosotros.

¡Qué amor tuvo aquel que estuvo dispuesto a pagar ese precio!

Fuente:LaBuenaSemilla.net

miércoles, 22 de diciembre de 2010

“Esto os servirá de señal”

Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Lucas 2:11-12

Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
Isaías 55:9

Cuando Dios quiso revelarse al mundo, no se manifestó con una demostración de poder y de gloria, sino que dio la más humilde señal de su presencia: “un niño acostado en un pesebre”. Esta señal tan discreta permaneció desapercibida para la mayoría, pero para los pocos que esperaban al Mesías prometido, era la señal del cumplimiento de las promesas de Dios. Así un anciano, Simeón, tomó al niño Jesús en sus brazos y exclamó: “Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz… porque han visto mis ojos tu salvación” (Lucas 2:29-30).

Sí, los pensamientos de Dios son infinitamente más altos que los nuestros. Nadie habría podido imaginarse que Dios se haría hombre y que el Rey de los reyes nacería en un establo. Dios invierte nuestras nociones de grandeza. El rey que acababa de nacer en Belén haría su entrada en Jerusalén, no sentado en un carro, sino en un asno.

No vino para enriquecerse, sino para enriquecernos a nosotros. Jesús no vino para dominar, sino para servir; no vino para someter, sino para dar su vida por nosotros. Se rebajó y fue al encuentro de los pobres, los enfermos, los pecadores, para revelarles el inmenso amor de Dios, ese amor “que excede a todo conocimiento” (Efesios 3:19). ¡Al morir en la cruz demostró cuánto ama a cada hombre!

Fuente:LaBuenaSemilla.net

jueves, 2 de diciembre de 2010

Mirad las aves…

Desde las ventanas de mi casa puedo observar diariamente una postal de Mateo 6:26, el conocido pasaje bíblico, donde Jesús nos insta a mirar las aves del cielo. Nunca antes las había observado con detenimiento, ya que durante mucho tiempo viví en una ciudad y allí las aves no tenían espacio dentro de mi agenda. Aunque debo confesar que, alguna vez, me han llamado la atención esas palomas que enfilan hacia un mendrugo de pan ubicado sobre la acera.

Cada mañana, aves de diversas especies se preparan para recibir el alimento diario. Fru-tos de distintos árboles —entre otras cosas— sirven de vianda para estas peregrinas que desconocen el afán y la ansiedad y que, confiadamente, reciben al nuevo día con la tranquilidad de saber que su Creador ya les proveyó el sustento necesario para v ivir. Es asombroso verlas en verano sobrevolar los árboles con el objetivo de elegir la mejor porción, pero también es cautivante verlas en invierno tomar el alimento de parte de una mano bondadosa que, pese a la nieve, les acerca la ración del día.

Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? Mateo 6:26

En muchas oportunidades el afán y la ansiedad nos asedian. La preocupación por el futuro, el temor a los cambios económicos y políticos, la incertidumbre y la inestabilidad laboral parecieran cercarnos y decirnos que no estamos errados al sentirnos ansiosos. Pero curiosamente las palabras de Jesús en el pasaje citado nos dicen todo lo contrario.

Tal vez en este momento de nuestras vidas nos encontremos en una situación donde el mañana nos tiene amenazados, pero creo que nada puede ser tan grave como par a impe-dirnos levantar nuestra mirada en fe hacia el Señor y apropiarnos del ejemplo de las aves. Ellas no vuelan impulsadas por la desesperación, sino que lo hacen tranquilas, sabiendo que su mañana está bajo el control de su Creador.

Dios nos invita a sus hijos a dejar de lado la preocupación, el temor y la ansiedad, pues él tiene cuidado de nosotros:

Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.1 Pedro 5: 7

El poder pararnos en el presente, a la luz de lo que dice Dios, nos dará la respuesta a todos nuestros interrogantes y nos fortalecerá la fe. De esta manera, el mañana y los problemas ya no se verán más como una amenaza, sino como una nueva oportunidad que nos permitirá comprobar —una vez más— que Dios tiene todo bajo Su control.

No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Filipenses 4:6

Fuente: Portal de la Iglesia Latina, Patricia Götz

miércoles, 1 de diciembre de 2010

“¡Hombre de Poca Fe!”

Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo:
¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
Mateo 14:31

Cristianos, reconozcamos que a menudo merecemos ese reproche lleno de amor que Jesús dirigió a Pedro, cuando empezaba a hundirse en el mar. El viento agresivo de la prueba a veces nos desestabiliza. En tales momentos, recordemos cuatro verdades esenciales:

En primer lugar el Señor resucitado promete a los suyos: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). En ese “todos los días” están incluidos los días de prueba.

En segundo lugar, está escrito: “A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28). Algunas nos hacen llorar, pero también nos ayudan.

En tercer lugar dice: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6). Ninguna necesidad está, pues, excluida de los temas que podemos llevar al Señor. Quizás él no responda inmediatamente, como lo desearíamos, pero podemos estar seguros de que lo hará a su tiempo y a su manera; mientras tanto, la paz de Dios llenará nuestro corazón.

Por último, recordemos que él es el “Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones” (2 Corintios 1:3-4). Frente a nuestras penas, los consuelos del Señor siempre sobrepasarán nuestras espectativas.

“Sometida a prueba vuestra fe… sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1:7).

Fuente:LaBuenaSemilla.net

¿Estar equivocado?

Jesús les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios?
Marcos 12:24

Jesús tuvo que reprender frecuentemente a los sabios de Israel, los jefes y los principales del pueblo, quienes se oponían a él y le tendían trampas.

Contestaba de manera irrefutable a los que le interrogaban y trataban de ponerle en un aprieto mediante preguntas capciosas, y agregaba: “Erráis, ignorando las Escrituras” (Mateo 22:29).

Hoy en día mucha gente también discute, razona, y argumenta. Habla de lo que cree, de lo que siente y piensa. Pero, ¿Por qué está equivocada? Porque no conoce ni comprende las Escrituras ni el poder de Dios.

Aun la gente religiosa habla de sus concepciones personales, de su manera de ver, de las opiniones de sus conductores o maestros… Algunos tienen conceptos extraordinarios acerca de Cristo mismo. Pero, ¿Es ésta una base fiable para construir nuestra vida presente y garantizar la venidera?

Para comprender la verdad de Dios es necesario leer su Palabra, la Biblia, y meditarla. Pero aun esto no sirve de nada si no tomamos la actitud de un niño, dejando a un lado nuestras interpretaciones, para recibir humildemente lo que Dios quiere decirnos. Por su Espíritu él nos comunica su conocimiento. ¿Estamos dispuestos a someternos a las Escrituras y a experimentar así el poder de Dios?

En su Palabra Dios nos da a conocer todo lo que necesitamos para alcanzar la salvación de nuestras almas y ser guiados en esta vida.

Fuente:LaBuenaSemilla.net

martes, 9 de noviembre de 2010

¿Quién tiene razón, Dios o el mundo?

El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
Juan 3:36

Si pudiéramos ganarnos el cielo por medio de nuestras cualidades naturales, Dios no hubiese dicho: “No hay justo… no hay quien haga lo bueno” (Romanos 3:10-12).

Si pudiéramos adquirir la salvación mediante nuestras obras, Dios no hubiese dicho: “Por gracia sois salvos… esto no de vosotros, pues es don de Dios… para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).

Si pudiéramos ser salvos obedeciendo a los diez mandamientos, Dios no hubiese dicho: “Por las obras de la ley ningún ser humano será justificado” (Romanos 3:20).

Si pudiéramos comprar nuestra salvación, Dios no hubiese dicho: “Ninguno de ellos podrá en manera alguna… dar a Dios su rescate” (Salmo 49:7).

Si pudiéramos mejorarnos y obtener la salvación mediante nuestros propios esfuerzos, Dios no hubiese dicho: “Engañoso es el corazón… y perverso” (Jeremías 17:9).

Si la salvación pudiera depender de nosotros, a la pregunta de los discípulos: “¿Quién, pues, podrá ser salvo?”, Jesús no hubiese contestado: “Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios” (Marcos 10:25-27).

“Todos los que creen… (son) justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre” (Romanos 3:22-25). “El que en él cree, no es condenado” (Juan 3:18).
Fuente.LaBuenaSemilla.net

viernes, 5 de noviembre de 2010

Salmo 103


Salmo de David.

1 Alaba, alma mía, al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre.
2 Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.
3 Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias;
4 él rescata tu vida del sepulcro y te cubre de amor y compasión;
5 él colma de bienes tu vida y te rejuvenece como a las águilas.
6 El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos.
7 Dio a conocer sus caminos a Moisés; reveló sus obras al pueblo de Israel.
8 El Señor es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor.
9 No sostiene para siempre su querella ni guarda rencor eternamente.
10 No nos trata conforme a nuestros pecados ni nos paga según nuestras maldades.
11 Tan grande es su amor por los que le temen como alto es el cielo sobre la tierra.
12 Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente.
13 Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos.
14 Él conoce nuestra condición; sabe que somos de barro.
15 El hombre es como la hierba, sus días florecen como la flor del campo:
16 sacudida por el viento, desaparece sin dejar rastro alguno.
17 Pero el amor del Señor es eterno y siempre está con los que le temen; su justicia está con los hijos de sus hijos,
18 con los que cumplen su pacto y se acuerdan de sus preceptos para ponerlos por obra.
19 El Señor ha establecido su trono en el cielo; su reinado domina sobre todos.
20 Alaben al Señor, ustedes sus ángeles, paladines que ejecutan su palabra y obedecen su mandato.
21 Alaben al Señor, todos sus ejércitos, siervos suyos que cumplen su voluntad.
22 Alaben al Señor, todas sus obras en todos los ámbitos de su dominio. ¡Alaba, alma mía, al Señor!

jueves, 4 de noviembre de 2010

Las promesas de Dios

Abraham… se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido.
Romanos 4:16, 20-21

Fiel es el que prometió.
Hebreos 10:23

Él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.
Hebreos 13:5

Para el que busca la paz interior: “Todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Lucas 11:10).

Para el que tiene problemas: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

Para el que está enfermo: “Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).

Para el que busca su senda con oración: “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” (Salmo 32:8).

Al que se halla ante la muerte: Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25).

Para el que se siente en peligro: “El Señor guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre” (Salmo 121:8).

Para quien sabe que es culpable: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).
Fuente:LaBuenaSemilla.net

lunes, 4 de octubre de 2010

Fe y certidumbre

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Hebreos 11:1

El justo vivirá por fe.
Hebreos 10:38

“Yo sé”, o “sabemos”, son expresiones claves de la fe. Ésta es una convicción fundada no en una demostración de la mente humana, sino en las declaraciones de la palabra de Dios, la Biblia. Abarca tres aspectos:

El pasado: Sabemos que todas las cosas, las visibles y las invisibles, fueron creadas por la palabra de Dios. A causa de la desobediencia del hombre, el pecado entró en el mundo, y por él el sufrimiento y la muerte. Pero desde la eternidad pasada, Dios tenía ante sí a su Hijo, Jesucristo, quien, mediante su obra en la cruz salvaría a todos los que creen en ella.

El presente: “Yo sé a quién he creído”, puede decir el creyente (2 Timoteo 1:12). La Palabra de Dios le da la certeza de ser salvo, pues su salvación está basada en la obra de la cruz. Tiene, pues, la paz. También puede decir: “Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28). Las circunstancias de la vida no lo asustan porque sabe que una mano bondadosa está por encima de ellas para velar por su bien presente y eterno.

El porvenir: “Sabemos que si nuestra morada terrestre… se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa… eterna, en los cielos” (2 Corintios 5:1). Así el creyente no siente terror ante la muerte, pues sabe que al dejar esta tierra estará con Cristo (Filipenses 1:23).

Quienes creen la Palabra de Dios son los que poseen estas profundas convicciones.

Fuente:LaBuenaSemilla.net