lunes, 2 de mayo de 2011

Una decisión de la que uno no se arrepentirá jamás



No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.
Romanos 1:16

Estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.
Filipenses 3:8

El Evangelio compromete a quien lo acepta. No se trata de una adhesión superficial a una idea, sino de un trabajo interior del corazón y de la conciencia. Algunas personas no quieren saber nada del Evangelio porque precisamente perciben que es un poder que transforma la vida de quien lo recibe. Se dan cuenta de que no pueden aceptarlo a la ligera. Pero nunca he conocido a alguien que se arrepienta de haber aceptado a Jesús como su Salvador personal.



El apóstol Pablo sufrió mucho a causa de su fe. Fue perseguido, golpeado y encarcelado, sin embargo en ningún momento echó de menos la vida que había vivido antes de su conversión. Su relación con Dios y la paz que llenaba su corazón hacían que no envidiase a nadie. Incluso en la cárcel escribió: “Para mí el vivir es Cristo”. “Regocijaos en el Señor siempre”. “La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 1:21; 4:4, 7).


Aún hoy el Evangelio es presentado a todos, no como si se tratase de un producto para probar, sino como un poder que libera y hace que la vida tenga sentido.

“Hasta alcanzar todas las riquezas de pleno conocimiento a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo” (Colosenses 2:2).



Fuente:LaBuenaSemilla.net

martes, 5 de abril de 2011

¿Salvos o perdidos?


Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Efesios 2:8-9


Al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. Romanos 4:5


Si hay algo de máxima importancia es nuestra condición ante Dios. ¿Cómo unos seres culpables y tan limitados podrían hacer lo suficiente para apaciguar a un Dios ofendido y conseguir sus favores? ¡Es imposible! Pero no es casualidad que la palabra «evangelio» signifique «buena nueva», pues Dios es un Dios de gracia y ofrece la reconciliación gratuitamente.

Dios es aquel que da, que ama y que, como es Dios, no pide nada a cambio. La gracia es por definición una acción gratuita. Lo único que hay que hacer es aceptarla y agradecer a Dios por ese regalo. ¿Le parece demasiado sencillo?


Querer hacer algo para obtener la salvación significa vivir en la insoportable angustia de no haber hecho lo suficiente y encerrarse en una serie de reglas que uno cree que son fuente de salvación. De este modo uno niega el Evangelio de la gracia, el poder ilimitado del amor del Dios Salvador, y rehúsa creer en la veracidad de sus promesas.

Sin embargo, ¡Dios nos ama! Él demostró que somos pecadores: “No hay justo, ni aun uno”. “Todos pecaron” (Romanos 3:11, 23). Pero su amor se desplegó en la cruz cuando su Hijo llevó el castigo que nuestras malas acciones merecían. El precio que Jesucristo pagó es lo que le permite a Dios perdonarnos. ¡Me salva por pura gracia!


Fuente:LaBuenaSemilla.net

No se nace Cristiano, pero se llega a serlo


En otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia. Romanos 11:30.


(Jesús dijo:) De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Juan 3:3.


¿Cómo se llega a ser cristiano? Algunos creen que son cristianos porque tienen un conocimiento aproximado de las verdades cristianas: fueron bautizados y siguieron una enseñanza religiosa.


Otros reconocen la existencia de un Dios creador; otros nunca faltan a los oficios religiosos y siguen ritos y tradiciones, sin hacerse demasiadas preguntas. Sin embargo, no se nace cristiano porque los padres son cristianos. Tampoco se llega a serlo por medio de estudios teológicos en un seminario o en un instituto bíblico, ni por haber recibido una instrucción religiosa.


Entonces, ¿cómo se llega a ser cristiano? La Palabra de Dios nos dice que para llegar a ser “hijo de Dios” es necesario el “nuevo nacimiento”, es decir, arrepentirse y, por la fe, aceptar a Jesús como Salvador. Estoy perdido, lejos de Dios, soy pecador. Por eso necesito ser salvo y tener una relación con Dios, cosa que sólo Dios puede darme si confío en él.


Depositar su fe en Jesucristo, creer y confiar en él, es algo muy distinto de lo que es una religión, pues la religión no salva, pero Jesús sí. “A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).


“El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).


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viernes, 1 de abril de 2011

La abuela de la Biblia


Así alumbre vuestra luz delante de los hombres. Mateo 5:16 Les reconocían que habían estado con Jesús. Hechos 4:13 Mi esposa siempre responde con amabilidad y benevolencia a todo el que le pide un favor. Cierto día, cuando estábamos en nuestro puesto para presentar la Biblia en una feria de exposición anual celebrada en nuestra ciudad, un hombre se detuvo, saludó a mi esposa muy amablemente y la animó a continuar con lo que hacía para el Señor. Entonces se dirigió a su mujer y le dijo: «¿Sabes? ¡Es la abuela de la Biblia!».

¿A usted no le gustaría que le llamasen así? Sus compañeros, vecinos y conocidos, ¿dicen de usted «es un tal o cual de la Biblia»?

Así animaba el apóstol Pablo a los creyentes de Filipos: “Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha… resplandecéis como luminares en el mundo; asidos de la palabra de vida” (Filipenses 2:15-16).

La mayoría de las veces Dios no nos pide que hagamos cosas prodigiosas, sino que demos testimonio de él dentro del pequeño círculo donde nos ha colocado: “En otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad)” (Efesios 5:8-9).

Pero para mostrar la vida de Jesucristo a nuestro alrededor, ¡primero es necesario poseerla! ¿Conocemos el mensaje de la Biblia? “Éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:31).


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miércoles, 23 de marzo de 2011

Honrar el Matrimonio


Maridos, amad a vuestras mujeres,
así como Cristo amó a la iglesia,
y se entregó a sí mismo por ella.
Efesios 5:25.

Vivid con ellas sabiamente,
dando honor a la mujer como a vaso más frágil,
y como a coherederas de la gracia de la vida,
para que vuestras oraciones no tengan estorbo.
1 Pedro 3:7.

El matrimonio fue instituido por el Creador antes de la desobediencia del primer hombre, mientras éste estaba todavía en el paraíso. El libro de Génesis enseña: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24). Cuando Jesús estuvo en la tierra confirmó estas palabras, agregándoles una seria advertencia: “Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mateo 19:3-6). Esto subraya la importancia del matrimonio.

El hecho de estar devalorizado en los países llamados cristianos muestra claramente el bajo estado moral de estos últimos. La unión libre, el adulterio y el divorcio no sólo son causas de sufrimientos para los cónyuges y sus hijos, sino que constituyen en primer lugar una ofensa grave para Dios, quien instituyó el matrimonio.

Tal como Dios lo estableció, el matrimonio es el reflejo de la relación de Cristo (el esposo) con la Iglesia (la esposa). El apóstol Pablo nos da a conocer ese misterio (Efesios 5:22-23). Por eso, el marido y la mujer que quieren agradar a Dios escuchan las instrucciones divinas a fin de vivir la relación de casados según sus enseñanzas. Conscientes de su debilidad, buscan fortalecerse mediante la oración y la lectura de la Biblia, pidiéndole que los mantenga fieles, para que sean uno en Cristo en la tierra.

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lunes, 21 de marzo de 2011

La entrada gratuita

Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.
Hechos 8:20

Así dice el Señor:… sin dinero seréis rescatados.
Isaías 52:3

Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.
Efesios 2:8

Nuestra sociedad parece estar gobernada por el dinero, lo cual contribuye a aumentar las desigualdades de forma cruel. Pero, en un mundo donde todo se compra, Dios ofrece gratuitamente el agua de la vida (Apocalipsis 22:17). Junto a él, en ese país a donde quiere llevarnos, no hay circulación monetaria. Es un lugar donde disfrutaremos de una felicidad perfecta y eterna.

La entrada es gratuita, pues Dios no es un comerciante: él da, pero no vende. “¿Hará él estima de tus riquezas, del oro, o de todas las fuerzas del poder?” (Job 36:19).

Pero Dios tiene sus exigencias: él da libre entrada en el cielo a los que son salvos por la obra de Cristo. Mas nosotros, pecadores como somos, ¿Podremos entrar en el cielo? ¿No debemos temer ser rechazados? ¡No! Si hemos reconocido nuestra culpabilidad y creído en el sacrificio de Cristo, sabemos que alguien pagó en nuestro lugar.

Jesús expió nuestros pecados mediante su sacrificio. Fuimos “rescatados… no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo” (1 Pedro 1:18-19). “Somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10). “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo…

Fuente:LaBuenaSemilla.net

jueves, 10 de marzo de 2011

Hágase tu Voluntad


“Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10). Esta petición sobreentiende que deseamos lo que Dios quiere. En el cielo la voluntad de Dios se cumplió sin obstáculo ni demora. En la tierra esta voluntad está como ligada a la del hombre. Dios acepta que su acción dependa de este último, a quien considera realmente libre y responsable.

Pero el hombre se obstina en resistir a Dios de manera abierta o solapada. Es una rebelión que empezó ya hace mucho tiempo y va intensificándose a medida que la criatura se eleva mediante los adelantos tecnológicos y científicos y se cree independiente de su Creador.

Sin embargo, la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2). Nosotros, cristianos, tenemos mucha dificultad para desearla verdaderamente debido a nuestra propia voluntad independiente, que no conseguimos dejar de lado. Tenemos tendencia a hacer sólo parcialmente la voluntad de Dios y nuestra vida se vuelve mediocre.

Sigamos el ejemplo del Señor Jesús, quien se gozaba en hacer la voluntad de su Padre. ¡Que nuestra felicidad consista en hacer Su voluntad antes que la nuestra! Así podremos vivir en comunión Él, en nuestros momentos de oración y en todas nuestras actividades del día.

Fuente:LaBuenaSemilla.net

jueves, 3 de marzo de 2011

El Libro de Dios

Escudriñad las Escrituras.
Juan 5:39.

Bienaventurado el varón…
que en la ley del Señor está su delicia.
Salmo 1:1-2.

Muchas personas piensan que la Biblia es un libro complicado, aburrido, desfasado o incomprensible. Sin duda nunca han abierto este libro, o apenas lo han hojeado. Quizá también lo asocian con aquellos que apelan a él, pero que no viven conforme a lo que él enseña. Entonces miran la Palabra de Dios con mala cara, desconfiando de todo lo que se llama cristiano.

A pesar de los prejuicios de algunas personas, la Escritura es el mensaje de un Dios que nos ama, es un maravilloso alimento para el alma, un guía seguro e infalible para aquel que desea una existencia armoniosa. Desde la primera línea anuncia a los hombres una gran y tranquilizadora noticia: no están solos en la inmensidad del universo. Dios existe, es el autor de toda la creación y ama profundamente al hombre, pese a sus extravíos.

Ante la variedad de problemas que acosan a nuestra generación, el optimismo y los esfuerzos de aquellos que aún creen poder cambiar el curso de las cosas ya no bastan. Frente a sí mismo y a su problema, el hombre mide su impotencia y la profundidad de su soledad. Constata la vanidad de sus esfuerzos, la insuficiencia de su voluntad y la fragilidad de su condición.

Entonces, qué felicidad conocer, por “las Sagradas Escrituras”, que Dios vela sobre nosotros con paciencia y amor, que su infinita bondad es una realidad visible, que su justicia tendrá la última palabra, y más aún, que él dio a su Hijo Jesús para demostrarnos su amor de modo indiscutible.

Fuente:LaBuenaSemilla.net

Como un niño


Señor… me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre.
Salmo 131:1-2

Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
1 Pedro 5:7

El niño acurrucado en el pecho de su madre es la representación de la confianza y del bien­estar. Está satisfecho más allá de todo lo que pudiese desear. Esto es así para todo niño que tiene el privilegio de tener una madre buena y cariñosa.
Pero cuando el niño crece, a menudo esa sensación de bienestar se ve reemplazada por la inquietud, pues tiene que entrar y arreglárselas en el turbado mundo de los adultos.

¿Esta paz sólo existe en la infancia? Algunos creen que sí. Las condiciones de la vida moderna son muy estresantes para muchos, y eso a pesar de los avances de la ciencia y de la tecnología que aseguran una comodidad innegable y cierta seguridad.
¡Pero incluso en un mundo turbado, todavía es posible experimentar la paz!
Por la fe en Jesucristo tenemos paz con Dios y pasamos a ser sus hijos. Es un Padre lleno de compasión y nos cuida. Nada se escapa a su control. Conducidos por Jesús hacia esta feliz relación con su Padre, aprendemos a gustar la paz, la paz de Dios.

Entonces podemos abandonar todo aquello que nos turbe: el sentimiento de culpabilidad, el orgullo, la inquietud, los celos y muchas cosas más.
De este modo podemos vivir por la fe, bajo la mirada de Dios. La paz rebosará de nuestro corazón y la serenidad llenará nuestro espíritu.
Fuente:LaBuenaSemilla.net

lunes, 28 de febrero de 2011

“Mi corazón está dispuesto, oh Dios…”

Cuando alabamos, adoramos, oramos; le decimos al Señor que estamos dispuestos para Él. ¿qué implica esto?

La disposición es más que un solo decir “cuenta conmigo”. El disponer es una acción de entrega y compromiso que hace revisar qué nos mueve en nuestra vida. Y el estar dispuesto no es una acción fácil.
Revisemos la definición de la palabra para entender un poco mejor qué significa estar dispuesto.

Disponer : Colocar, poner las cosas en orden o en la situación necesaria para lograr un fin.

Para disponer de algo primero debemos tenerlo. No puedo lograr algo si no tengo los recursos para hacerlo. En nuestro caso, Dios nos ha bendecido con capacidades, dones. Todos tenemos recursos, de hecho con ellos trabajamos, estudiamos, nos movemos, vivimos. Es interesante ver con qué facilidad podemos enumerar los recursos con los que nos movemos día a día; pero si hacemos una lista paralela de nuestros recursos dispuestos para la obra de Dios, puede que esta sea un poco mas corta… ¿Cuáles son las capacidades que Dios nos regaló? ¿las conozco, las he explorado? ¿las uso para la obra?

Para disponer tenemos que ordenar las cosas.
Simplemente no puedo realizar una empresa si primero no he ordenado la situación para llevarla a cabo: si quiero realizar un viaje debo ordenar la lista de las tareas y así disponer las cosas: el tiempo con el que cuento, el dinero que necesito, el vehículo, etc. Y sin duda algunas cosas son más importantes que otras.

Pero no resulta fácil ORDENARNOS. Ordenar, significa establecer una jerarquía, dar un lugar a cada cosa. Y allí es donde a veces fallamos. El lugar donde ponemos nuestro corazón, donde dejamos nuestra vida; las prioridades, las urgencias que llenan nuestro tiempo día tras día, hacen alejar nuestro corazón de la disposición al Señor. ¿Cuáles son las prioridades que dominan nuestro corazón? ¿creamos la situación necesaria para los fines de Dios? ¿debemos reorganizar los lugares de nuestro corazón donde están puestos nuestros intereses?

¿Acaso tenemos un corazón dispuesto?
Un corazón dispuesto ha co locado a Dios en su lugar y ha ordenado todo según la voluntad del Padre.
Un corazón dispuesto ha entendido cuáles son los recursos con los que el Creador lo ha dotado y los reconoce como instrumentos exclusivos de su autor.
Un corazón dispuesto ha comprendido que lo principal es el propósito para el cual hemos sido creados.

El corazón es el motor de nuestra vida y un corazón dispuesto bombea en la dirección que el Señor guía, porque ha ordenado todo según su voluntad.
Revisemos nuestro corazón, ordenemos nuestras prioridades para que Dios disponga de nosotros.

Equipo de colaboradores del Portal de la Iglesia Latina
www.iglesialatina.org

El arco iris


Dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros… por siglos perpetuos: Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra.
Génesis 9:12-13

Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
1 Corintios 10:13


A veces, tras una tormenta, siempre maravillados, vemos aparecer el arco iris, luminoso, multicolor. Este se produce cuando los rayos del sol atraviesan la lluvia. La luz del sol nos parece blanca, pero en realidad está compuesta por luces de diferentes colores. Cuando un rayo de sol atraviesa una gota de agua, cada color se desvía ligeramente de su trayectoria. Por ello miles de gotas de agua que flotan en el aire después de la lluvia separan la luz del sol en luces de colores que van desde el rojo, ubicado siempre al exterior, al anaranjado, al amarillo, al verde, al azul, al índigo y al violeta.

El arco iris indica el fin de una tormenta. Para nosotros, creyentes, también es la señal de la fidelidad de Dios hacia todos los hombres a través de los siglos. Sí, Dios dio el arco iris como señal de que no enviaría nunca más un diluvio a la tierra.

Amigos creyentes, no olvidemos el mensaje del arco iris durante las tormentas de nuestra vida. Cuando llueve fuerte y el viento sopla, necesitamos ánimo y fe para recordar que la tormenta terminará y que el arco iris volverá a brillar. Confiemos en la fidelidad del que se comprometió a ser nuestro Dios.
Fuente:LaBuenaSemilla.net

viernes, 25 de febrero de 2011

El nombre de Jesús


Un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Isaías 9:6

He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.
Isaías 7:14

María “dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21).

“En el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano… En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:10-12).

“Ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:11). Estas cosas “se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:31).


“Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11).

Nombre del Amor insondable,
Del Cordero, el Dios redentor,
Del Cristo, el Fuerte, el Admirable,
Salvador del mundo.

Fuente:LaBuenaSemilla.net

sábado, 12 de febrero de 2011

Refrigerio para el alma

Su Palabra es el refrigerio que necesita nuestra alma día a día para seguir adelante. Algunos bellos versículos que animarán nuestro corazón en el día de hoy.

Dios es Consuelo.
“Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, cuando la lluvia llena los estanques.” Salmos 84:5-6

“El oro tiene que ser metido en el fuego purificador, antes de que pueda ser moldeado o martillado en un ornamento de belleza para el Rey”

Dios es Descanso.
Podemos poner en El todo nuestro ser y descansar en que El tiene el control. Mateo 11:28
“echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” 1°Pe. 5:7

Dios es Paz .
Filipenses 4:6-7
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

La ansiedad... nos quita el descanso y hace bajar nuestra mirada del Señor. Y Dios, en su amor para con nosotros, nos da en Filipenses 4:6-7 la forma correcta para vencer.
La oración produce el mismo efecto, nos acerca tanto a nuestro Dios que podemos volar junto a Él, sobre aquellas cosas que nos producen ansiedad.

Dios es Bueno.
Nahum 1:7, Juan 10:11 Tito 3:4
“Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones” Salmos 100:5

El es el buen Pastor, es bueno…SIEMPRE!!!!

Dios es Protección.
“Porque has sido mi socorro, y así en la sombra de las alas me regocijaré. Está mi alma apegada a ti; Tu diestra me ha sostenido” Salmos 63:7-8
“ Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste tu mano” Salmos 139: 5
Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí.
Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes. Salmos 40:17

Dios es Refugio.
Salmos 91: 1-4 “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente, diré yo a Jehová: Esperanza mía y castillo mío; mi Dios, en quién confiaré”. “Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad”.

No hay nada mejor que estar bajo sus alas y sentirme allí segura. Él está allí, Él está aquí, a mi lado, a tu lado. No tienes nada que temer…¡¡ está cubriéndote con Sus alas… hasta que pasen los quebrantos!!. Salmos 57:1

¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.
He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.

Portal de la Iglesia Latina
www.iglesialatina.org

viernes, 28 de enero de 2011

¿En qué apoyarse?


(Jesús dijo:) Cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.
Mateo 7:26-27

No es necesario ser arquitecto para darse cuenta del peligro que acecha al hombre “insensato” en esta parábola de Jesús. Quizás empleó mucha energía en construir esa casa, convencido de que un fervoroso trabajo sería la mejor garantía.

Pero, ¿en qué consiste la prudencia de la que Jesús nos habla? Él nos invita a estar atentos a Su enseñanza. No sólo debemos escucharla, sino también creerla y ponerla en práctica. Esto es básico para conocer nuestra situación ante Dios, su justa ira hacia seres corrompidos y rebeldes, pero también su inmenso amor que quiere salvarnos y cambiar nuestra vida. Recibir su mensaje es la única manera de tener una relación personal con Dios. Ése es el buen fundamento, pero nuestra vida cotidiana, nuestra esperanza, ¿dependen de esta relación con él?

Cada uno debe preguntarse y responder sinceramente: ¿Sobre qué fundamento construiré mi vida? ¿Podrá soportar las tormentas? Y si los cimientos son sólidos, ¿edificaré con material malo? ¿Estoy realmente atento a la Palabra de Dios? ¿Soy un asiduo lector de la misma y la obedezco para ponerla en práctica?

¡Instalémonos en la roca, pues se trata de una decisión capital! Escuchemos estas sabias palabras provenientes del Evangelio, y dejémonos instruir por ellas cada día.

Fuente:LaBuenaSemilla.net

miércoles, 26 de enero de 2011

El lenguaje de la naturaleza



Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Salmo 19:1

Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que (los hombres) no tienen excusa.
Romanos 1:20

Hoy en día cada vez hay más voces que claman para salvar la naturaleza. ¡Cuánto la hemos estropeado en estas últimas décadas! Pero, ¿cuánta gente es sensible al lenguaje de la naturaleza? Es un lenguaje sin palabras que va dirigido a todos los hombres y a todas las culturas.

¿Quién de entre nosotros no ha quedado impresionado por una puesta de sol, un árbol en flor o el bramido de las olas? ¡Cuántas invitaciones a buscar al autor de toda esa belleza, de todo ese poder!

Y sin hablar de la hermosura de la naturaleza, el simple hecho de que la creación exista, ¿No es ya un motivo para maravillarse? Si los científicos pueden hacer cálculos de una precisión increíble, eso demuestra que el mundo no está dirigido por el azar, sino que en él reina un orden interno. El hecho de que el mundo pueda ser descifrado, ¿No es la prueba de la existencia de una inteligencia suprema?

Mucha gente no pasa de ahí y no trata de averiguar quién es el autor del Universo. La Biblia nos dice que es Dios, no una fuerza, sino una Persona a quien podemos conocer. De hecho, el Creador vino a visitar a su criatura. El Hijo de Dios se acercó a nosotros y se humilló a sí mismo tomando nuestra condición humana. Y más aún: dio su vida por nosotros.

Fuente: LaBuenaSemilla.net