martes, 20 de marzo de 2012
¿Tienes un Problema? ¡Llama al 5015!
Antes que clamen, responderé yo;
mientras aún hablan, yo habré oído.Isaías 65:24.
Clamaron a Dios… y les fue favorable,
porque esperaron en él.
1 Crónicas 5:20.
En una revista cristiana se leía: «¡El número directo del cielo es el 5015!», haciendo alusión al Salmo 50, versículo 15: “Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás”.
Nos alivia encontrar una solución a nuestros problemas cotidianos, pero las necesidades morales y espirituales también son numerosas. Entonces nuestros contemporáneos se vuelcan hacia todo tipo de ilusiones, espejismos y engaños. Le animamos a utilizar ese 5015, es decir, la oración de ese salmo.
“Mejor es confiar en el Señor que confiar en el hombre” (Salmo 118:8). Dios es fiel y no decepciona a ninguno de los que se dirigen a él. “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46:1). Muchos lo han experimentado en todo tiempo. “El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma” (138:3).
¿Su pecado le abruma y siente su culpabilidad ante Dios? Él encontró el remedio, porque le ama: dio a su Hijo Jesucristo. Si usted cree en él y en la eficacia de su obra, es liberado de sus faltas, pues Cristo las llevó en la cruz. Entonces puede decir: “A ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados” (Isaías 38:17).
Fuente:LaBuenaSemilla.net
miércoles, 14 de marzo de 2012
Una Obra Misteriosa
(Jesús dijo:) Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo.
Marcos 4:26-27.
Marcos 4:26-27.
Jesús emplea una comparación sorprendente para hacer entender a sus discípulos lo que hoy en día es “el reino de Dios”: la semilla que germina de forma invisible y crece para un día sacar a la luz los tallos y las espigas de la cosecha futura (Marcos 4:26-29).
Jesús mismo fue el sembrador que hizo el duro trabajo, tal como lo describe el Salmo 126:6: “Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla”. Sufrió mucho debido a nuestras faltas, hasta el punto de dar su vida por nosotros. Así, Jesús también fue aquella semilla de trigo que cayó en la tierra y murió para dar una vida nueva a multitud de gente (Juan 12:24).
El mundo ha seguido su curso; el pecado y los problemas que éste acarrea no dejan de extenderse por doquier. El reino de justicia y paz anunciado por Jesús no ha sido establecido… Pero, ¡Paciencia! Una obra misteriosa se está llevando a cabo; el poder de una vida escondida, pero victoriosa, está actuando. El Espíritu de Dios hace “nacer de nuevo”, por la fe en el Evangelio, una alma tras otra. Entran en ese “reino de Dios” que no veremos hasta el día en que Jesús vuelva por todos los suyos, para luego aparecer con ellos, triunfar sobre sus enemigos y establecer su reinado visible. “Volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Salmo 126:6).
Hasta ese día los creyentes son, así como él mismo fue, extranjeros en este mundo.
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viernes, 2 de marzo de 2012
Orar a Dios en nombre de Jesucristo
De cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi
nombre, os lo dará… pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido…
pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que
yo salí de Dios.
Juan 16:23-27
En Juan 16, el Señor anunció a sus discípulos que iba a dejarlos para regresar al cielo después de haber dado su vida en sacrificio por nuestra salvación. Como es comprensible, la tristeza llenó el corazón de los discípulos cuando se dieron cuenta de que iban a quedarse solos en la tierra. Fue entonces cuando el Señor les reveló los recursos de la oración. Como esta promesa concerniría igualmente a todos los creyentes, salvos por haber creído en el Señor Jesús, nos fue transmitida mediante la Palabra de Dios. ¡Es una promesa extraordinaria! Estemos en donde estemos, sea cual sea nuestra situación, podemos pedir a nuestro Padre celestial que nos ayude, que nos enseñe el camino y que nos dé una salida. Cuando oramos en el “nombre” de Jesús, es como si dijésemos a Dios: «Vengo a pedirte esto de parte del Señor Jesús». Esto supone, por supuesto, que él hubiese podido hacerlo en nuestro lugar, es decir, que nuestra petición sea de acuerdo con su voluntad. ¡Qué seguridad nos da esto para acercarnos a nuestro Dios! Él nos escucha, así como escuchaba a Jesús cuando estaba en la tierra. Jesús dijo: “Yo sabía que siempre me oyes” (Juan 11:42). ¡Tengamos plena confianza en la misericordia de nuestro Padre, quien llenará nuestro corazón de paz y alegría! De este modo no olvidaremos darle las gracias. Fuente:LaBuenaSemilla.net |
viernes, 24 de febrero de 2012
Controlar Nuestros Pensamientos
Cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él.
Proverbios 23:7.
La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento,
guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús…
Todo lo que es verdadero… todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable,
todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna,
si algo digno de alabanza, en esto pensad…
y el Dios de paz estará con vosotros.
Filipenses 4:7-9.
¿Su mente está acosada por pensamientos negativos, malsanos o violentos? ¿Quiere realmente salir de ese callejón sin salida? En la Biblia Dios declara que la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud (Génesis 8:21) y que Dios conoce todo intento de los pensamientos (1 Crónicas 28:9).
Pero si reconocemos nuestra condición de pecador y aceptamos el perdón de Dios, podemos dejar en sus manos nuestra forma de pensar, pues por medio del Espíritu Santo la transformará. Sin embargo esto sólo funcionará si juzgamos y disciplinamos nuestros pensamientos.
El hombre va formándose por lo que domina sus pensamientos. Desechemos de nuestra mente los pensamientos negativos, por ejemplo la autocompasión, la amargura, la envidia, los pensamientos malsanos, y llenemos nuestra mente de todo lo que es verdadero, justo, puro, de buen nombre.
Luego, tengamos cuidado de no alimentar nuestros pensamientos con ideas e imágenes malsanas, violentas, perversas, transmitidas por los libros, la televisión e Internet, ¡Medios de comunicación que a veces difunden lo peor! También velemos sobre lo que leen, escuchan y ven nuestros hijos.
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Mirar a Jesús
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Mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el
Cordero de Dios.
Juan 1:36
Nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús.
Hebreos 12:1-2
«Mirar a Jesús. Sólo son tres palabras, pero en ellas está el secreto de la vida cristiana. Mirar a Jesús quien fue crucificado, a fin de hallar, en Su vida entregada por nosotros, nuestro perdón y nuestra paz. Mirar a Jesús glorificado para encontrar en él la única justicia que nos justifica y permite que nos acerquemos a Dios. Mirar a Jesús glorificado para tenerlo como el defensor celestial que ora sin cesar por cada uno de los suyos. Mirar a Jesús para seguirlo por la fe y encontrar en su amor la fuerza para triunfar sobre nuestra rebeldía y sobre todos los ataques del mal y de Satanás. Mirar a Jesús para que nuestras tinieblas se disipen ante la claridad de su amor, para que nuestras alegrías sean santas y tengamos tranquilidad en nuestras penas… para que nos enseñe a orar y responda a nuestras oraciones. Jesús nos deja en el mundo pero nos separa de él, porque nuestra vida está escondida con él en Dios, y entonces nuestra conducta puede dar testimonio de él ante los hombres. Mirar a Jesús en la Escritura para aprender quién es, qué hizo, lo que da y lo que pide; para tomarlo como modelo, sus palabras como enseñanza y sus promesas como soporte». Théodore Monod.
Fuente:LaBuenaSemilla.net
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lunes, 6 de febrero de 2012
Los Hijos de Dios
¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?
Proverbios 30:4.
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios.
1 Juan 3:1.
En la Biblia Dios se da a conocer bajo diferentes nombres, cada uno de los cuales presenta uno de sus caracteres. El Altísimo evoca su grandeza, su soberanía sobre toda la tierra. Jehová es el nombre predominante en su relación con el pueblo de Israel.
Cuando Jesús, el Hijo de Dios, vino al mundo, el pueblo de Israel era su familia en la tierra, y era a ella a quien su Padre lo enviaba. Jesús les habló de él: “Vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16). Les dio a conocer a Dios como su Padre, siempre en estrecha relación con él. Pudo decir: “El Padre ama al Hijo”. “Yo y el Padre uno somos”. “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 5:20; 10:30; 14:9).
Pero también leemos: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados… de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:11-13).
Se trata de una relación completamente nueva. Para ser un hijo de Dios, Jesús dice que es necesario “nacer de nuevo”. “Los que creen en su nombre”, cualquiera sea su nacionalidad, pasan a ser hijos de Dios; y él quiere reunirlos (Juan 11:52). Cuando Jesús salió de la tumba, envió a decir a sus discípulos: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre” (Juan 20:17). “Ahora somos hijos de Dios” (1 Juan 3:2). Hoy Dios ofrece el gozo de ser su hijo a todo aquel que cree en Jesús.
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sábado, 4 de febrero de 2012
"Como la estela de un barco..."
Entraré al altar de Dios, al Dios de mi alegría y de mi gozo;
y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.Salmo 43:4.
El gozo del Señor es vuestra fuerza.
Nehemías 8:10.
La vida siempre contiene, al menos bajo la forma de nostalgia, un deseo de felicidad y alegría. Más o menos conscientemente, todos aspiramos a ella. No hay vida sin admiración, sin esos momentos en los que queremos cantar de alegría. Esa necesidad de alabanza es tan inherente a la vida humana que, si el hombre no alaba a Dios, exaltará cualquier cosa que lo reemplace: un ideal, un motivo político, algún tipo de arte, de deporte, etc. La historia de la humanidad muestra qué formas pervertidas puede tomar también este arrebato de exaltación cuando está desviado de Dios.
Pero el que confía en Dios descubre que la fuente de la alegría está en una persona: en Jesús. “Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él” (1 Juan 4:9). Independientemente de cuál haya sido nuestro pasado y la gravedad de las faltas que hayamos cometido, podemos encontrar la respuesta a nuestra ardiente sed de felicidad confiando en Dios, creyendo en el Señor Jesús. Entonces gustamos de su alegría, y ésta permanece incluso en los momentos difíciles, tal y como han podido testificar tantos creyentes.
Esta alegría es completa cuando gozamos, por la fe, de la presencia de Dios. Él nos salvó y nos guía hacia el cielo, por ello podemos regocijarnos plenamente. Entonces, al igual que la estela de un barco, la alegría es el rastro del amor de Dios actuando en nuestras vidas.
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jueves, 2 de febrero de 2012
Dios Admirable
Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;
estoy maravillado…
¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos!
¡Cuán grande es la suma de ellos!Salmo 139:14-15.
¡Cuán maravillosas son las obras de Dios! La creación me deja sin palabras, pues manifiesta tanto el poder como la infinita sabiduría de Dios, pero estoy aún más sorprendido y admirado de que Dios haya amado a una criatura tan rebelde e ingrata como yo. Tengo una viva esperanza y una firme confianza en Dios, las cuales están basadas en lo que él hizo por mí.
En efecto, lleno de misericordia, Dios me buscó cuando yo no quería saber nada de él. El hecho de haberlo ofendido debería hacer que me odiase y me rechazase. Pero sucedió todo lo contrario: Dios quiso pagar el gran precio para reconciliarme con él. En Jesucristo veo a Dios en la condición de hombre, quien sufrió y murió por mí que soy indigno, para hacerme justo, cosa que no hubiese podido hacer por mí mismo.
Debido al sacrificio de Cristo, ese Dios “misericordioso y clemente” (Salmo 103:8) manifiesta su misericordia hacia los que creen. La tuvo conmigo; y ante él mis pretendidos méritos no sirven para nada. Ahora puedo contar con él como un niño lo hace con su padre. Sé que no es tan sólo el todopoderoso Creador, sino que se interesa y tiene su mirada puesta especial y continuamente en mí. Sí, ¡Dios me ama!
Pero, hermano lector, ¡no pienses por eso que tengo suerte! Dios no hace distinción de personas; pagó el mismo precio por todos, y ofrece a cada uno su gracia. ¡También desea que tú pases a ser su hijo!, acéptalo hoy mismo o regresa a tu primer amor, si es que ya lo habías olvidado. Dios te espera con los brazos abiertos.
Fuente:LaBuenaSemilla.net
miércoles, 1 de febrero de 2012
El Nombre de Jesús
Dios también le exaltó (a Jesús) hasta lo sumo,
y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla
de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor.
Filipenses 2:9-11.
El nombre de Jesús significa «Dios salva». Jesús mismo es la salvación de Dios (Lucas 2:30); es el Dios que salva. Su nombre expresa su misión, el motivo de su venida al mundo.
“¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!”, suplicaron diez leprosos (Lucas 17:13). “¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí”, clamó un ciego (Marcos 10:47). “¡Señor, sálvame!”, rogó Pedro. “¡Señor, socórreme!”, imploró una mujer (Mateo 14:30; 15:25). Jesús respondió a cada uno de ellos, y aún hoy continúa respondiendo a todo el que clama a él. Para ser salvos de nuestros errores y pecados hay que ir a Jesús por la fe.
Jesús… Ese nombre evoca la humanidad y los sufrimientos de Cristo. Fue contradicho, le tendieron trampas y, por último, fue crucificado. Pero, misterio del amor de Dios, por medio de su muerte Jesús vino a ser el Salvador del mundo. Al ser crucificado cumplió la obra de la salvación, “habiendo él llevado el pecado de muchos” (Isaías 53:12).
Cuando Jesús vino a la tierra fue despreciado y rechazado, y sigue siéndolo aún hoy por todos los que no creen en él. En cambio, para los que creen en Jesús, ese nombre expresa dulzura, amor y gloria. Pronto todos tendrán que reconocer la grandeza y la majestad de ese nombre. ¿Quién es Jesús para mí?
Fuente:LaBuenaSemilla.net
viernes, 13 de enero de 2012
¿Dios va a curarme ahora?
El Señor no desecha para siempre; antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias; porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres.
Lamentaciones 3:31-33
¿Dios puede curarme? ¡Por supuesto, pues es todopoderoso!
¿Quiere hacerlo? ¡No necesariamente siempre!, ¿sorprendido por esta respuesta?
Dios puede tener otra intención para tu vida. El sufrimiento es difícil de soportar, y fácilmente suscita el sentimiento de oposición o de rebelión contra Dios, quien nos prueba, por medio del sufrimiento es como sacas a relucir lo que realmente llevas dentro del corazón.
El apóstol Pablo escribió a Timoteo: “…a Trófimo dejé en Mileto enfermo” (2 Timoteo 4:20). Pablo, quien tenía el don de sanidad, no lo había curado y tampoco pidió a Timoteo que lo hiciese.
Epafrodito, su colaborador, había estado enfermo y muy cerca de la muerte, pero tampoco intervino Pablo, quien al respecto escribió: “Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí” (Filipenses 2:27). Dios lo curó. Timoteo tenía problemas de salud (1 Timoteo 5:23), y Pablo sencillamente le dio algunos consejos.
El mismo Pablo había recibido una prueba dolorosa, la cual llamó “aguijón en mi carne”. No pidió a Pedro ni a ningún otro apóstol que lo curase. Suplicó tres veces al Señor que se la quitase, pero él le respondió: “Bástate mi gracia” (2 Corintios 12:9).
Sean cuales sean las circunstancias, estamos seguros de que la gracia y el poder de Dios intervendrán en el momento oportuno. Es difícil entender la voluntad de Dios cuando pasamos por la prueba. Si él lo juzga oportuno, sana. Él responde a la oración de fe (Santiago 5:15).
¡Confiemos en la sabiduría y en el amor de nuestro Padre!
Fuente:LaBuenaSemilla.net
jueves, 12 de enero de 2012
Dios Nos Contesta
Antes que clamen, responderé yo;
mientras aún hablan, yo habré oído.Isaías 65:24.
(Jesús) Bien lo ha hecho todo.
Marcos 7:37.
Jesús dijo a sus discípulos: “Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad” (Mateo 6:8). A través de su Palabra, la Biblia, quiere satisfacer todas nuestras necesidades.
“¿Qué debo hacer para ser salvo?” Esta pregunta traduce nuestra primera necesidad espiritual, es decir, ser liberados del pecado y de la muerte. La Biblia responde: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16: 30-31). Y cuando somos salvos se ocupa de nosotros como de sus propios hijos. Si somos débiles, a menudo estamos cansados, inquietos o a punto de dudar de sus promesas, incluso en esas circunstancias quiere hablarnos.
–¿Nuestra fe vacila? Jesús nos dice: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” (Mateo 14:31). Y también: “No temas, cree solamente” (Marcos 5:36).
–¿Estamos cansados? Jesús dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).
–¿Estamos inquietos? “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).
–Si sufrimos, no olvidemos que “las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18).
–“¿Está alguno alegre? Cante alabanzas” (Santiago 5:13).
Confía en Dios, El sabe lo que sucede dentro de tí, porque no hay nada oculto para El, nuestro Señor puede ver claramente lo que hay en tu corazón.
"Para el que cree todo le es posible".
Fuente:LaBuenaSemilla.net
martes, 3 de enero de 2012
Entrando a la Tierra Prometida
Amamos las promesas porque ellas nos dan ánimo en medio de la adversidad, dolor o quebranto o simplemente cuando ya nos sentimos como estancados.
Cada nuevo año hacemos muchas promesas de pagar las deudas, hacer más ejercicio, comer menos o por lo menos más saludable, muchas de esas promesas se quedan a medio camino.
¿Qué tenemos por delante en el nuevo año? No lo sabemos, pero lo que si sabemos es que Dios nos orienta a través de su palabra para que veamos cada nuevo año como una tierra prometida. Sus consejos nos ayudan. Veamos y sigamos sus consejos para este nuevo año.
PREPÁRATE PARA QUEMAR TUS PUENTES.
“Después de la muerte de Moisés, siervo del Señor, Dios le dijo a Josué hijo de Nun, asistente de Moisés: «Mi siervo Moisés ha muerto. Por eso tú y todo este pueblo deberán prepararse para cruzar el río Jordán y entrar a la tierra que les daré a ustedes los israelita. Josué 1:1-3.
Dios advirtió a Josué que el pasado representado por Moisés ya había muerto y que él necesitaba quemar los puentes para no regresar por ese mismo camino. Amado, lo que pasó en tu vida o a través de tu vida ya es cosa del pasado. Dios quiere hacer cosas nuevas en este nuevo año. La vida en Israel cuando vivía Moisés era distinta y lo que Dios le dice a Josué es que ahora verá algo nuevo. No pienses en que vas a repetir la historia, si caminas con Dios serás sorprendido de manera maravillosa. No seas de los que solo viven del pasado y ponte tu pie en marcha hacía un nuevo mañana.
PREPÁRATE PARA RECIBIR ALGO NUEVO.
“Tal como le prometí a Moisés, yo les entregaré a ustedes todo lugar que toquen sus pies. Su territorio se extenderá desde el desierto hasta el Líbano, y desde el gran río Éufrates, territorio de los hititas, hasta el mar Mediterráneo, que se encuentra al oeste”. Josué 1:4,5.
Dios le dice a Josué “ Les entregaré todo lugar que pisen vuestros pies”. Eso significa algo nuevo. Porque ya quemaste los puentes, ahora cada pasó hacía adelante es un paso de posesión. Dios siempre tiene algo nuevo para ti. Sus límites son extensos, sus fronteras son amplias y te las entrega por su gracia. Fe es mirar los límites señalados por Dios para entrar en nuevas dimensiones tanto espirituales como naturales. Si no te preparas no recibes y si te preparas te sorprendes.
PREPÁRATE PARA DISFRUTAR DE UN GRAN COMPAÑERO.
“Durante todos los días de tu vida, nadie será capaz de enfrentarse a ti. Así como estuve con Moisés, también estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré”. Josué 1:6
Esto si que es el mejor regalo para ti en este nuevo año. “Nadie será capaz de enfrentarte” y “ No Te dejaré ni te abandonaré”. Dios mismo se ofrece ser tu compañero el resto del camino. Te pregunto: Habrá mejor compañero que él? Si tu cónyuge te dejó o abandonó, si tus hijos te abandonaron, si la iglesia se olvidó de ti o tus amigos, el Señor de Amor dice que él no lo hará y con él si vale la pena caminar el resto del camino.
PREPÁRATE PARA PELEARLA DE VERDAD.
“Sé fuerte y valiente, porque tú harás que este pueblo herede la tierra que les prometí a sus antepasados. Sólo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella para nada; sólo así tendrás éxito dondequiera que vayas”. Josué 1:6-8.
Pero, recuerda no todo será color de rosa. Hay algo que pelear en el camino. La posesión no es fácil, pero es para valientes. Corajudos, Firmes y Valientes. Habrá momentos que querrás regresar, pero se fuerte y valiente. El Señor dice: Solo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer mi palabra”. Los días que vienen exigen de ti obediencia estando parados en la firmeza porque días vienen cuando no será fácil vivir esa palabra, pero es ella la que te sostiene. Recuerda: No es lo que haces, es lo que vives lo que determina el resto de tu camino. Éxito Real es un asunto de obediencia en la Palabra divina.
PREPÁRATE PARA SER DE PALABRA.
“Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito. Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.” Josué 1:9
Nuevamente el Señor le insiste a Josué de estar cerca de la Palabra de Dios. La prosperidad y el éxito no es un asunto de suerte o de habilidad o estrategias es un asunto de ajustar la vida a los principios bíblicos que son eternos. Lo único que quita el miedo y el desánimo es lo que Dios dice en su Palabra y su compañía se ratifica una vez más . “ Porque el Señor te acompañará siempre”. Que gran y dulce promesa. Este nuevo año demuestra que eres una persona que vive la palabra.
PREPÁRATE PARA EL REPOSO.
“Recuerden la orden que les dio Moisés, siervo del Señor: “Dios el Señor les ha dado reposo y les ha entregado esta tierra.” Josué 1:13,14 .
Luego de la guerra vendrá el reposo, dice el Señor a Josué. Te lo dice a ti también. Tendrás algunas batallas en el nuevo año, pero la promesa es que las batallas tienen su comienzo y su final porque a la larga, el Señor que es tierno y misericordioso, les dará el reposo merecido. Entonces, levantarás tu alma, tu espíritu, tus manos y tu mente para agradecer a aquel que no te dejo en ningún momento. Al final tendrás muchas cosas que compartir con otros que los animarán a ellos a tomar el mismo camino de confianza y plenitud en Dios.
Que el Señor te sostenga en el nuevo año, es el deseo de su hermano y amigo:
Serafín Contreras Galeano.
Fuente: www.serafincontreras.com
viernes, 30 de diciembre de 2011
Reposo y Paz
No es este el lugar de reposo, pues está contaminado (por el pecado).
Miqueas 2:10.
(Cristo) vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos.
Efesios 2:17.
El hombre es incapaz de encontrar la tranquilidad en un mundo destrozado por la violencia y consumido por la corrupción. Sin embargo Dios, en su gracia, quiere ofrecerla a todos. El que reconoce su culpabilidad ante Dios y acepta por fe la liberación que él le da, recibe la paz de la conciencia. “Creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro”. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios” (Romanos 4:24; 5:1). Después de resucitar, Jesús dijo a sus discípulos: “Paz a vosotros” (Juan 20:19). Él hizo “la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:20).
Al que cree se le ofrece también la paz del corazón: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Podemos dejar en sus manos todas nuestras preocupaciones. ¡Que podamos decir: “En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación”! (Salmo 62:1).
La Biblia nos dice que después de haber creado los cielos y la tierra, Dios descansó (Génesis 2:2), pues todo lo que había hecho era perfecto. Pero el hombre desobedeció y corrompió todo, de modo que el reposo de Dios se vio perturbado. Entonces Dios tuvo que trabajar (Juan 5:17) y hacer una obra de un valor infinito: dio a su Hijo unigénito para ser el Salvador del mundo. El descanso de Dios sólo será perfecto cuando todo su plan se haya cumplido. Entonces “descansará en su amor” (Sofonías 3:17, V.M.).
Fuente:LaBuenaSemilla.net
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miércoles, 28 de diciembre de 2011
La actitud correcta: haz una milla más
"Lo primero que necesitas para volver a levantarte y redireccionarte nuevamente hacia tu objetivo es estar con Dios a solas"
Si estás pasando momentos de frustración, de cansancio, de querer rendirte porque no tienes los resultados que quieres, ¡quiero compartir una palabra de Dios que te inyectará fuerzas nuevas!
Todos pasamos por ese día donde nos gustaría no haber despertado, o por ese tiempo que nos gustaría que pase rápidamente.
Hay días que uno siente más el cansancio como ningún otro, y cuando estamos cansados, decimos cosas que limitan nuestras acciones.
¿Te parecen conocidas estas palabras?
¡Estoy cansado! ¡Largo todo! ¡Quiero morirme! ¡Me rindo! ¡Que sea lo que Dios quiera! ¡No puedo más!
Si respondiste diciendo, esas son mis palabras, entonces estás en el momento correcto para escuchar el mensaje correcto.
¡Este es un mensaje que salió del corazón de Dios para ti!
Génesis 13: versículo 14 y 15.
Dios le dijo a Abram después que Lot se aparto de él:
Abram, levanta la vista desde el lugar donde estás, y mira hacia el norte y hacia el sur, hacia el este y hacia el oeste, yo te la daré a ti y a tu descendencia, para siempre, toda la tierra que abarca tu mirada.
Lo primero que necesitas para volver a levantarte y redireccionarte nuevamente hacia tu objetivo es estar con Dios a solas, para recibir su palabra y claridad para todas las cosas que tienes que hacer.
1º. Debes tener en cuenta que para recuperar tu pasión, tu energía, tu objetivo, sólo tienes que tener ganas de volver a levantarte.
2º. Puedes hacerlo, puedes lograrlo, porque naciste para llegar a cumplir cada objetivo que te propones, porque conoces la diferencia entre lo que es difícil pero no imposible.
3º. Elimina todo pensamiento limitante y de esclavitud: No puedo. No soy capaz. Esto es imposible. No sé. No tengo los recursos. Nadie me ayuda.
4º. Ten pensamientos de fe, pensamientos potenciados: Yo puedo hacerlo. Merezco lo mejor. Creo en mis habilidades. Todo lo que haga me saldrá bien. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
5º. Quita la energía de la duda. Jesús le dijo a Pedro: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudas? En el momento en que generas dudas, generas una energía que bloquea lo que determinaste hacer y cómo lograrlo.
6°. Yo soy el dueño de mis decisiones. Yo decido creer o no, y hoy elijo las creencias que me llevan al cumplimiento de mi objetivo.
7°. Construir imágenes mentales para direccionarme hacia ellas. ¡La fe es declarar lo que no es como si fuese! Declarar lo que no es se transforma en una visualización, como si ya lo hubieras conseguido. Con una dosis de fe y las emociones correctas, activarás la energía para cambiar tus imposibles en posibilidades.
¡Como Abram, cuando visualices tus objetivos, todos los días míralos, disfruta de ellos, como si ya los tuvieras! Relájate con minutos de silencio a solas con Dios, todos los días ¡y verás que todos los deseos de tu corazón Dios te los concederá!
Entonces ¿hay una manera de vivir una vida extraordinaria? Claro que sí, hay un ingrediente para vivir la vida extraordinaria y Dios lo dispuso para todos aquellos que creen.
El secreto está en las palabras de Jesús: “Haz una milla más”. Mateo 5: 41En castellano sería una palabra que usamos muy pocas veces, pero a partir de que descubras su significado, será esta palabra tu bandera de victoria.
La palabra ¡extraordinaria!
Al unir la expresión “extra” y “ordinaria”, tenemos una declaración de que algo sobrenatural y diferente comenzaremos a vivir. Al decir “extra” estamos declarando que podemos esperar algo por encima de lo normal, algo que supera la medida natural.
Aquí va la revelación de cómo hacerlo: En todas las cosas ordinarias (común) que haces todos los días agrégale el Extra. Hacer las cosas ordinarias, extra - ordinariamente bien cada día.
Lo ordinario (Común) es una cena. Lo extra – ordinario, sería agregarle a la mesa unas flores hermosas, además de una buena música y el ambiente exacto para el momento.
Lo ordinario (Común) es felicitar a tus hijos por haber cumplido un buen año de estudios. Lo extra–ordinario, es brindarle tus felicitaciones acompañadas con muchos abrazos, besos, regalos y una salida donde ellos quisieran ir.
Lo ordinario (Común) es entrar en la rutina con tu esposo/a, siempre más de lo mismo. Lo extra–ordinario, es salir de la casa a compartir un paseo y buscar las soluciones para transformar las rutinas y el aburrimiento, en disfrutar de los momentos que están juntos, haciendo cosas nuevas o cosas que hace mucho tiempo no hacen.
Lo ordinario (Común) es darle un beso a quien amas, como todos los días, por costumbre. Lo extra–ordinario, es detenerse y decirle lo feliz y lo bien que te sientes con él o con ella, lo importante que es para ti estar con ella o él, y luego sí darle un beso distinto al de todos los días.
Lo ordinario (Común) es estar en la presencia de Dios y decir siempre lo mismo: Dame, dame, dame. Necesito, necesito, necesito. Lo extra–ordinario, es estar en la presencia de Dios y decirle; tú sabes lo que necesito, tú sabes qué cosas me hacen falta, tú sabes por lo que estoy pasando, pero hoy solo quiero decirte que te amo, no por lo que me das, sino por lo que eres para mí. Gracias Señor por estar conmigo todos los días. Gracias Señor por poner alrededor de mí gente de fe que me impulsa a seguir adelante. Gracias Señor porque sé que tu presencia conmigo cambia todos mis lamentos en baile.
Bien, ahora que ya sabes cuál es el ingrediente correcto para vivir una vida extraordinaria, quiero decirte lo último que debes hacer.
Si lees bien el comienzo del capítulo 13 versículo 14 dice: Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él.
Después que Lot se apartó de él: La clave es separarte de todas las cosas que son un estorbo para ti, las limitaciones internas, los temores a emprender cosas nuevas, desprenderte de los recuerdos que te angustian sanando esa área, desprenderte de las culpas que ya Dios te perdonó, desprenderte de las malas palabras con las cuales te lastimas: que no sirves, que no vales nada, que nadie te tiene en cuenta, que estás sola, solo.
Deja ir aquello que no está asignado a ti para cumplir tu propósito. Tendrás que dejar ir inclusive a ciertas personas que te están limitando, gente que fue muy bendecida por ti, pero que no te acompañará en tu visión. No son gente mala, pero no fueron asignados a ti. Tendrás que desprenderte de todo peso que hoy te agobia, externo e interno.
Y Jehová dijo a Abram: Una vez que tomaste esta decisión para correr la carrera de la vida y tener victoria en todas las áreas, la voz de Dios se repite nuevamente, pero esta vez ya no para Abraham, sino para ti, pon tu nombre en el espacio que está vacío.
Y Jehová dijo a _Tu Nombre__ después que la carga se desprendió de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al este y al oeste. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia...
¡¡El ingrediente correcto, haz una milla más, agrégale a cada cosa que haces un EXTRA- ORDINARIO!!
¡Palabra del Señor para ti, este es el mejor año de tu vida!
Autor: Felipe Matto es pastor de la iglesia "Presencia de Dios" en San Justo
Fuente:avanzapormas.com
Etiquetas:
Dios,
esfuerzo,
obediencia,
vida cristiana,
voluntad,
éxito
miércoles, 14 de diciembre de 2011
La tentación llega por los pensamientos
Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.
Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.Santiago 1:14-15.
En la Biblia a menudo las palabras tienen un sentido más amplio del que inicialmente nos viene a la mente. Por ejemplo, la palabra “corazón” designa más que los sentimientos. Engloba todo el interior de nuestro ser: pensamientos, motivaciones, etc. Del mismo modo, la palabra “tentación” engloba todo lo que nos aleja de la voluntad de Dios. La tentación puede ser exterior, por ejemplo cuando alguien nos provoca hablándonos mal o alabándonos. También puede ser interior; en este caso está ligada a la codicia.
Amigos creyentes, la tentación interior siempre nace bajo la forma de pensamientos o imágenes, pero el amor de Cristo y el deseo de agradarle son un filtro muy eficaz que nos permite rechazar el mal. Como decía Lutero, no podemos impedir que los pájaros vuelen sobre nuestra cabeza, pero podemos impedir que aniden en ella. Si aceptamos un mal pensamiento, corremos el riesgo de dejarnos seducir, nos volvemos cautivos de él y acabamos por ponerlo en práctica; lo que nos hace más vulnerables frente a la próxima tentación. Por el contrario, cuando un mal pensamiento nos viene a la mente, si clamamos al Señor y lo rechazamos, seremos liberados.
Pero si hemos cedido a la tentación, no permanezcamos en nuestro fracaso. ¡Confesémoslo al Señor! Él nos ayudará y nos dará la victoria sobre el mal.
Fuente:LaBuenaSemilla.net
Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.Santiago 1:14-15.
En la Biblia a menudo las palabras tienen un sentido más amplio del que inicialmente nos viene a la mente. Por ejemplo, la palabra “corazón” designa más que los sentimientos. Engloba todo el interior de nuestro ser: pensamientos, motivaciones, etc. Del mismo modo, la palabra “tentación” engloba todo lo que nos aleja de la voluntad de Dios. La tentación puede ser exterior, por ejemplo cuando alguien nos provoca hablándonos mal o alabándonos. También puede ser interior; en este caso está ligada a la codicia.
Amigos creyentes, la tentación interior siempre nace bajo la forma de pensamientos o imágenes, pero el amor de Cristo y el deseo de agradarle son un filtro muy eficaz que nos permite rechazar el mal. Como decía Lutero, no podemos impedir que los pájaros vuelen sobre nuestra cabeza, pero podemos impedir que aniden en ella. Si aceptamos un mal pensamiento, corremos el riesgo de dejarnos seducir, nos volvemos cautivos de él y acabamos por ponerlo en práctica; lo que nos hace más vulnerables frente a la próxima tentación. Por el contrario, cuando un mal pensamiento nos viene a la mente, si clamamos al Señor y lo rechazamos, seremos liberados.
Pero si hemos cedido a la tentación, no permanezcamos en nuestro fracaso. ¡Confesémoslo al Señor! Él nos ayudará y nos dará la victoria sobre el mal.
Fuente:LaBuenaSemilla.net
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