domingo, 7 de diciembre de 2008

El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad


El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad;pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos,pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Romanos 8:26.

Dios quiere que vivamos en esperanza, que estemos orientados hacia el futuro. En el futuro la salvación estará completa; el pecado ya no podrá afectar nuestra alma ni nuestro cuerpo. Esa salvación completa aún no ha llegado. Si así fuera, ya no necesitaríamos aguardar nada. Aunque todavía no hemos visto aquello que esperamos, estamos seguros de que vendrá.

Pero como todavía no lo tenemos y aún debemos aguardar, necesitamos paciencia. Quizás esa espera se alargue un poco. Es posible que nos cansemos de esperar. Entonces es maravilloso saber que el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad.

Podemos tener momentos o períodos más difíciles, en los que no sabemos cómo contarle a Dios lo que sentimos. No logramos encontrar las palabras adecuadas, pero el Espíritu que habita en nosotros conoce nuestros sentimientos.

Él se identifica con lo que sentimos y es conocedor del pecado que nos es necesario juzgar continuamente en nosotros mismos. Le cuenta a Dios lo que no podemos expresar con palabras.

Lo que el Espíritu le dice a Dios nunca se transmite mal. El Espíritu sabe a la perfección cómo debe contarle a Dios todas nuestras experiencias difíciles y nuestras preocupaciones apremiantes.

¡Qué bueno es Dios, quien puso a nuestra disposición un Consolador tan perfecto!

Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir. Él me glorificará porque tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes.
Juan 16:13-14.
Fuente: LaBuenaSemilla.net

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