jueves, 5 de febrero de 2009

Junto al Señor Jesús


(Jesús dijo): He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
Mateo 28:20

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.
Salmo 23:4

Un autor contemporáneo escribió: «En el curso de los años, entre los cristianos se ha desarrollado la idea de que su llamamiento primordial es estar cerca de los demás, es decir, ser sensibles a sus necesidades y sufrimientos. Pero al leer la Biblia, vemos que el primer pensamiento de Jesús era obedecer a su Padre y vivir constantemente en su presencia. Entonces podía desempeñar con los hombres lo que Dios su Padre le había encomendado».

Nosotros, quienes decimos que queremos seguir a Jesús, primero debemos buscar su compañía, vivir cerca de él, sabiendo que además de estar presente, él interviene y responde. Entonces, cuando sobrevengan las dificultades o las tentaciones, nos sentiremos protegidos por esa presencia de amor. Y entonces también podremos ser atentos, respetuosos y abiertos con aquellos que nos rodean.

Al despertar cada mañana, a menudo los afanes del día nos asaltan. Nuestro primer deber consiste simplemente en apartar esos pensamientos, volviéndonos a Dios mediante la oración y escuchándole al leer su Palabra. Entonces nuestra vida será más fuerte, alegre y apacible durante el día.

Si a veces nos damos cuenta de que, por decirlo así, hemos soltado la mano del Señor Jesús, que nuestro reflejo sea volver a Él por medio de una corta y silenciosa oración. Él nos contestará, porque nunca nos abandona.

Fuente: LaBuenaSemilla.net

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