martes, 11 de agosto de 2009

Las condiciones de paz

No conocieron camino de paz…sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere,no conocerá paz.
Isaías 59:8.

(Jesús hizo) la paz mediante la sangre de su cruz.
Colosenses 1:20.

¿La humanidad ha conocido la paz universal en alguna época de su historia? De todos modos, si la hubo, fue en tan breves intervalos que en la memoria de los pueblos sólo permanecen los conflictos. La «pax romana» no fue más que un mito y se basaba en el siguiente principio: si quieres la paz, prepara la guerra. Aun cuando la paz es la suprema aspiración de todas las naciones, nunca han proliferado tanto los combates armados como ahora, con armas cada vez más sofisticadas y mortíferas.

“Yo soy pacífico”, decía el autor del Salmo 120:7, “mas ellos, así que hablo, me hacen guerra”. “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros?”, preguntaba el apóstol Santiago. Su respuesta es inmediata: “¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?” (4:1).

¿Podría el hombre establecer la paz en la tierra cuando no tiene la paz en sí mismo? “Los impíos son como el mar en tempestad… sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos” (Isaías 57:20-21).

Sin embargo, Dios es un Dios de paz. Aún hoy anuncia al hombre la buena nueva de la paz por Jesucristo. Él hizo la paz por la sangre de su cruz; quiere reconciliarnos con Dios y darnos su paz.

¿Cuáles son sus condiciones de paz? El arrepentimiento y la fe, es decir, una rendición total y una confianza absoluta. Reconozco que no puedo arreglármelas solo y acepto que mi Señor lo hizo todo.

Fuente:LaBuenaSemilla.net

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